“La varita del defensor”, editorial de Toma El Control

Siempre me ha llamado la atención la idea que tiene tanta gente sobre la figura del defensor del televidente. Al parecer la función llega con una varita mágica cuya estrella lleva sobre sí la etiqueta de censura. Así pues, la varita poderosa define el futuro o estabilidad de cualquier producción.

Una mañana, en pleno desayuno con mi hermana, de profesión abogada, escuchamos cómo una señora le explicaba a otra que le iba a escribir a “Amparito” porque le parecía inconcebible que nadie denunciara que en la televisión colombiana utilizan expresiones como “marica” y “tetas“. La solución para ella era muy sencilla: exigir la censura del caso.

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Claro, ya sospecharán la amable señora cómo cambió el rumbo de nuestra conversación y lo convirtió en un debate entre una abogada y una periodista sobre el deber ser de los medios, el papel de la audiencia.

¿Pero qué se entiende por censura?

En el papel todo se ve maravilloso, siempre velamos por el derecho a la libertad de expresión y el manejo responsable de la información.

Sin embargo, desconocer que hay casos de presión e intimidación por parte de los mismos medios y agentes externos que llevan a la censura y a la autocensura, es bastante ingenuo.

Casos se denuncian constantemente a decenas de ONG nacionales e internacionales y esos que se denuncian son los que se arriesgan a hacerlo, ese mismo tenor que lleva a la censura, también lleva a tener que mirar a un lado.

Ahora bien, debemos dejar claro que como periodistas sí podemos guiarnos por una línea editorial propia de cada medio, pero eso no implica censura, lo que se pretende es un manejo idóneo de la información. Algunos ejemplos de ello son: el manejo que se le da a casos que involucren menores; la decisión de no entrevistar delincuentes; nunca sacar una denuncia con solo una versión, entre muchos otros.

La censura no es algo propio de gobiernos autoritarios, liderados por dictadores. Algunos de ustedes, estoy segura, habrán pensado en Venezuela, país hermano por historia, cuando se habla de libertad de expresión. No es un secreto cómo el gobierno ha cerrado medios de comunicación y expulsado corresponsales de medios internacionales.

Colombia también vive casos complicados y como lo tratamos en nuestro episodio de Toma el Control sobre libertad de expresión, los periodistas regionales se ven muchas veces obligados a la autocensura por amenazas, el miedo, siempre enemigo de la verdad.

No se trata de ser valientes, va más allá. Es donde prima algo tan sencillo como el derecho a la vida. Muchos casos de amenazas no le llegan solo al medio, también van dirigidos a familiares de periodistas y es ahí donde donde no se trata de ser “berraquito“.

Le censura siempre será enemiga de la verdad y del deber ser del periodismo, por eso siempre debemos buscar denunciar y acudir a los organismos competentes cuando se conoce un caso semejante.

Como siempre los invito a que sean protagonistas y tomen el control, denuncien si han sido víctimas de censura y apoyen a aquellos que viven con ese yugo. Como país nos sobran motivos para estar unidos: como región para ser solidarios.

Recuerden que este espacio es creado por y para ustedes así que los invitamos a seguir participando, escríbanme a Defensor@canaltrece.com.co

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Adriana Álvarez Uribe

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