La tecnología, del uso al abuso: adicciones modernas

By / 17 agosto, 2017 / Tendencias

La modernización de la tecnología nos ofrece un aparente “sin fin” de posibilidades. Podemos interactuar con el mundo desde la comodidad de nuestra casa e incluso, establecer relaciones tan fuertes que pasen de lo virtual a lo real. Pero ¿qué tan dependientes somos de la tecnología?

Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) nos han facilitado el acceso a diferentes conocimientos y vivencias que, por lo general, nos ayudan a nuestro desarrollo personal y social. En la actualidad toda una generación de adolescentes y jóvenes ha crecido de mano con la tecnología, e incluso, podría ser difícil para muchos imaginarse sin ella. ¿Cómo diferenciar una adicción del ocio?

Al hablar de adicciones tecnológicas nos enfrentamos a un padecimiento relativamente nuevo, por lo que muchas veces nos es difícil diferenciar entre el uso y el abuso. Las “nuevas” tecnologías, como el internet, los videojuegos, la televisión; son instrumentos que pretenden, como base, proporcionarnos diversión, aprendizaje, ocio, libertad, entre otros.

El problema se da cuando estas tecnologías pasan de ser instrumentos a ser una necesidad para todos los aspectos de nuestras vidas. Por ejemplo, en los chats algunas personas encuentran la libertad de desinhibirse sin ser juzgados, convirtiéndolos así en una necesidad para socializar, más que para comunicarse simplemente.

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Del ocio a la adicción

Según la psicóloga de la Universidad de los Andes, Carmen María Aristizábal, cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo. La adicción a Internet puede considerarse una adicción específicamente psicológica con características comunes a otro tipo de adicciones: pérdida de control, aparición de síndrome de abstinencia, fuerte dependencia psicológica, interferencia en la vida cotidiana y pérdida de interés por otras actividades.

La doctora Aristizábal, quien hace parte del grupo Siefken Psicólogos de Bogotá, dice que, según estudios psicológicos, se cree que hay unos rasgos de personalidad característicos o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica para caer en la adicción. Tanto los problemas como pudo tener en algún momento la persona, pero más que eso, depende mucho de la manera en la que los afronta.

 

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Casos de adicción

Los países en los que más se consume tecnología son Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, China y Alemania. La industria que más atrae a estos países es la de los videojuegos, que va muy de la mano con el Internet. Según el último estudio gubernamental sobre adicciones a videojuegos e Internet, descubrieron que el 8% de sus ciudadanos eran adictos a alguna de estas tecnologías e incluso, su gobierno vecino al ver eso optó por tratar esta adicción como una igualmente grave a cualquier droga de otro tipo

Uno de los casos más lamentables sobre el abuso de la tecnología, específicamente, de los videojuegos es el de Chris Staniforth, un joven de 20 años fanático a los juegos, en particular de la consola Xbox. Tras pasar 12 horas seguidas jugando, Chris desarrolló una trombosis venosa en sus piernas, la que luego migró a sus pulmones y le causó la muerte. Su deceso pudo haberse evitado si este joven hubiese hecho una pausa activa caminando por un rato.

 

Prevención y tratamiento de la adicción a las tecnologías:

Aunque las adicciones psicológicas son muy distintas unas de otras, todas tienen un elemento común, la pérdida de control sin la presencia de una sustancia química adictiva.

El tratamiento psicológico aborda el buen uso de la tecnología, haciendo hincapié, en primer lugar, al tipo y naturaleza del contenido del que se abusa; y en segundo lugar, si ese contenido se utiliza de forma abusiva.

La intervención iría destinada a factores de protección como fomentar la capacidad de resolución de problemas, la autoestima, mejora de habilidades sociales y el buen uso del tiempo libre. De esta forma tanto adolescentes y jóvenes (los más afectados), como padres, podrán distinguir la adición al uso controlado de la tecnología.

 

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María Fernanda Sánchez Melo

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