Discos colombianos para tener en el radar

By / 30 junio, 2017 / Cultura

Del hardcore punk al afro-beat, del jazz al rock progresivo y de la música de cámara a la champeta y los ritmos afro-caribeños, Colombia es la cuna de una efervescencia musical asombrosa y sin precedentes. Por esta razón aprovechamos para reseñar un puñado de discos colombianos lanzados entre enero y junio del 2017 que dan cuenta de una pequeñísima porción de la exuberante producción discográfica independiente de nuestro país, que no escatima en géneros y más bien desafía las barreras aparentes de los formatos y de los motivos. Sin más preámbulos, presentamos 10 discos que vale la pena escuchar de principio a fin.

Resiliente – Mula

Mula es el proyecto ecléctico del músico Santiago Botero, conformado por otras joyas de la musicalia bogotana como Mange Valencia, Camilo Bartelsman, Juan Ignacio Arbaiza, Kike Mendoza y Diego Herrera. Su primer disco, De carga pesada y patada fina (2013), fue una apuesta por el sonido salvaje de géneros aparentemente disímiles como el rock oscuro y la champeta. El disco más reciente de Mula, Resiliente, está construido con imágenes sonoras de un futuro hiper-violento y fragmentos experimentales de una ciudad en llamas que crepita a ritmo del más inclemente free-jazz y de ruido impredecible empapado de paisajes sonoros. Un disco impetuoso, erógeno y disonante para escuchar con los oídos abiertos y los ojos cerrados.

Ataque hardcore punk – MURO

Banda de hardcore punk conformada por algunos de los personajes más activos de la escena punk bogotana. Carlos Velásquez y Darcy Cabrera son dos artistas-músicos que dedican su tiempo a las artes gráficas, a la gestión cultural materializada en un centro cultural y a la música. Ambos pertenecen a uno de los proyectos disidentes más fértiles de los últimos años en cuanto a creación de escena cultural alternativa: Rat Trap, una casa multiforme que se dedica a la cultura punk. Ataque hardcore punk es el primer disco de esta banda bogotana que pronto estará de gira por Europa. Con una dosis de crudeza, contundencia y sinceridad, este disco es de escucha corta y efectiva: en menos de 15 minutos condensa la visión disruptiva de una nueva generación.

Como quien oye llover, música colombiana para 3 guitarras – Trip trip trip

Pink Tomate es el personaje principal de Opio en las nubes, la obra de culto de Rafael Chaparro. Trip trip trip es uno de los leitmotivs de la novela; al mismo tiempo es el concepto psicodélico que le da nombre a un inusual trío bogotano conformado por los guitarristas Guillermo Bocanegra, Camilo Giraldo y César Quevedo. Es, sobre todo, un homenaje poderoso a los compositores latinoamericanos y colombianos, algunos de los cuales han escrito piezas exclusivas para el trío. Su tercer disco, Como quien oye llover, recorre el camino de los compositores colombianos Alejandro Zuluaga, Éblis Álvarez, Andrés Samper, Damián Ponce y el mismo Camilo Giraldo, cultivando a su paso la potente trocha de la Colombia instrumental. En este disco se escucha el eco de la tradición al tiempo que en sus guitarras resuena la re-sacralización de la música de cámara desde un lugar ya no tan sagrado: el paisaje sonoro, el humor, el sarcasmo y la resistencia también alimentan este relato a tres voces. “Eso es el mundo: agua, Amarilla, la canción que canta trip trip trip, el rayo del sol que cae sobre mi cuerpo…”

Kutu prieta pa saranguia – Son Palenque

Palenque de San Basilio es la cuna viva de los negros cimarrones, la estirpe valiente de africanos que huyeron de sus verdugos españoles y fundaron el primer pueblo libre de América a las afueras de Cartagena de Indias. Son Palenque existe desde principios de los años 80 en cabeza del músico y compositor Justo Valdez y aún carga la herencia cimarrona de memoria y resistencia. En esa misma década grabaron con el emblemático sello de psicodelia caribeña Felito Records, convirtiéndose en pioneros de la grabación de música tradicional palenquera en conjunción con otros ritmos afrocaribeños. Ahora, más de 35 años después de sus inicios, Son Palenque presenta un nuevo disco cruzado por la champeta, el soukous y el bullerengue, fieles a una tradición que se reinventa y que nutre disco a disco el ya inmenso –en cantidad y en alcance– catálogo de la disquera Palenque Records.

Me cansé de llorar voy a vomitar – Las Yumbeñas

Primer disco de esta banda de pop-punk femenino, inspirado tanto en las baladas ochenteras como en el estilo de vida callejero y nocturno. Las Yumbeñas se mueven en la escena musical bogotana desde hace poco más de 2 años, y en tan corto tiempo se han hecho un lugar importante en el underground capitalino. Su primer sencillo, Melancólica, a tan sólo un año y medio de haber sido subido a internet se ha vuelto ya un clásico que se escucha en Colombia y en otros países del continente como Perú y México. Su primer disco se demoró en salir pero por fin existe: es un homenaje a los corazones rotos y un manifiesto contundente sobre las ruinas del amor romántico.

Balandra – Balandra

Balandra es una apuesta por jazz-pop sutil para oídos esquivos. Su primer disco homónimo es una iniciativa fresca, que asume el desafío de conjugar los sonidos clásicos del jazz con el pop, el rock y la llamada música de autor, hermanando sonoridades clásicas con letras femeninas que propician una navegación musical a través de paisajes de ensoñación. Balandra está conformada por 5 músicos, una de ellas la compositora del disco Andrea Hoyos. Este primer disco emprende un viaje introspectivo, armonioso, sosegado y sencillo en una embarcación imposible; un canto a dos voces que rememora con nostalgia un lugar onírico y fantástico.

Volumen – BOA

El proyecto más conocido de la Bogotá Orquesta de Afrobeat es Nelda Piña y la BOA, una entrañable colaboración de la orquesta con la cantaora de Gamero, departamento de Bolívar, con la que grabaron Afrobeat y Caribe (2014) y Animal (2015). En Volumen, su segundo larga duración, hacen una colaboración con Nelda Piña y otra con Nidia Góngora. Los 10 músicos de la orquesta emprenden un recorrido desenfrenado por las raíces africanas, las sonoridades del Pacífico colombiano y otras más urbanas como el funk y el rap, sumado a letras disruptivas, románticas y disidentes. La BOA es una de las orquestas más encantadoras de la escena capitalina: con Volumen llevan a buen puerto esta serpiente psicodélica que va a devorar el mundo.

No amanece – Las Hermanas

Cuarto disco del artista y productor Diego Cuéllar, que echa mano de sonoridades de un pasado onírico para crear samples experimentales que reviven un pasado sinérgico, detenido en la delgada línea entre lo lúgubre y lo melancólico. Sus primeros discos Las hermanas I y Las hermanas II, ambos del 2014, sembraron sus terrenos con beats nostálgicos y sonidos de tiempos desconocidos. En el 2016 lanzó Nadie jamás ha visto una calavera triste, afortunado ejercicio experimental que, desde un lugar más combativo y disonante, plasmó sonoridades contundentes e hipnóticas. En No amanece, Las hermanas sigue desafiando la idea de música instrumental, llevando a otro nivel este concepto y fusionándolo espiritualmente con sonidos provenientes de lugares tan disímiles como orgánicos. Sin duda un disco para escuchar suspendidos en lo más alto del firmamento.

Artificio – La fea

Metal, rock progresivo y una suma de sonidos pesados componen el primer disco de La fea, proyecto y laboratorio creativo del baterista y productor Diego Ávila, que ha hecho parte de otros proyectos como FUC y Armala. Conformado también por los músicos Luis Carlos Bejarano y David Chaparro, Artificio resulta un ejercicio afortunado de reconocimiento de influencias múltiples, condensadas en un disco que propone canciones instrumentales que rozan la experimentación. El proceso de grabación fue extenso y sucedió al interior de KPsulaboratorio de Sonido, un estudio de audio emblemático ubicado en el barrio Quirinal.

Fátima – Magallanes

Primer disco del líder de los Animales Blancos, quien ahora presenta este arriesgado proyecto electrónico instrumental. Magallanes es una doble remembranza: por un lado nos transporta a la extinta banda ego; que compartía la misma formación en vivo: Andrés Gualdrón y Juan Pablo Bermúdez, y que sentó un precedente en la música electrónica experimental bogotana con un par de trabajos melancólicos y potentes. El otro dejavú está en la apuesta por los sintetizadores ochenteros y las referencias apocalípticas, con imágenes religiosas que contraponen lo sagrado y lo profano y que cruzan infinidad de influencias. Ahora, varios años después y con una apuesta volcada hacia el sonido instrumental digital, Andrés comparte un disco emotivo, sincero y complejo, que da cuenta de la transformación de uno de los músicos más inquietos de la escena independiente.

BONUSTRACK

Vivir el desastre – La desaparición del miedo

Primer trabajo de la joven banda La desaparición del miedo, punto de encuentro de sonidos que se mueven constantemente entre el hardcore y el post-rock. En este EP, la banda trata con realismo descarnado temas como la guerra, la justicia, la esclavitud y la soledad. Poesía sucia mezclada con paisajes instrumentales evocativos de un apocalipsis a punto de explotar. Dos Camilos y dos Nicolás conforman este grupo, cuyo sonido promete piezas venideras más sólidas, cargadas del nihilismo y el desconcierto que los tiempos actuales infunden.

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Astrid Ávila

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