12 de octubre: los rezagos de una conquista que no termina

By / 12 octubre, 2017 / Cultura

 

Cada 12 de octubre se conmemora el día de la raza por el desembarco de Cristóbal Colón en tierras americanas, y de unos años para acá también se celebra el día de la resistencia indígena en países como Nicaragua y Venezuela. En esta fecha se abre la puerta para reflexionar sobre los procesos de conquista que, tanto entonces como ahora, han moldeado a América Latina a nivel económico, político y cultural.

Diversos pueblos indígenas poblaban las tierras americanas antes de la llegada de los españoles. En la prehistoria del territorio que más adelante sería Colombia, se presume que la Costa Pacífica fue un corredor para la migración de pueblos centro y suramericanos. A pesar de que 1492 se reconoce como la fecha en la que se descubrió América, asumiendo el inicio de una nueva etapa “civilizatoria”, resulta que desde muchos siglos antes ya se habían llevado a cabo grandes creaciones, como la arqueología de San Agustín, evidencia de que toda una cultura rica y compacta ya se había desarrollado hacia el año 300 a.C, mucho antes de la mirada occidental y, aparentemente, civilizada.

Los flujos humanos dieron origen a familias lingüísticas muy diferentes entre sí: la caribe, la chibcha y la arawak. Los caribes se encontraban en el extremo norte, en la costa Caribe; los chibchas habitaban tanto en la Sierra Nevada como en las cordilleras Central y Oriental, mientras que los arawak estaban ubicados en los Llanos orientales, la Amazonía y la Guajira.  

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Una de las características más imponentes de algunos pueblos aborígenes fue su capacidad de resistir el proceso de conquista. Por ejemplo los tairona, parte de la familia caribe, habían realizado grandes obras de ingeniería en piedra, y a la llegada de los españoles pudieron replegarse y disminuir el impacto de enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria, además fueron grandes guerreros y opusieron resistencia al dominio español durante varios siglos.

Pero antes de la conquista muchas de las tribus ya vivían en guerra, sobre todo por el control del territorio. El canibalismo era practicado como un ritual de poder por los habitantes de algunas tribus. Al sur, en lo que después sería Popayán, los indígenas eran más pacíficos y sobrevivieron mucho más al proceso de conquista.  En la Cordillera Central, los paeces también resistieron.  Los chibchas, ubicados en el altiplano cundiboyacense, gozaban de una gran organización jerárquica y una cosmogonía compleja y rica en significado, aunque también celebraban rituales sangrientos a manera de ofrenda a los dioses.  Precisamente

En la época de la Conquista todos los pueblos indígenas sufrieron porque no estaban preparados para resistir las epidemias que llegaron de Europa, además de la escasez de alimentos, el saqueo y las terribles condiciones de vida a las que fueron sometidos, generando uno de los genocidios más implacables que la historia humana haya visto.

Aproximadamente el 95% de los indígenas fueron violentamente exterminados por los españoles en los primeros 100 años de conquista.  

El proceso de conquista fue violento en varios niveles. La conquista acentuó divisiones políticas y culturales que ya existían debido a la topografía. La violencia de los españoles fue un reflejo de su avaricia, ya que la conquista española funcionó como una empresa privada, por esto los indígenas, y más adelante los africanos, fueron obligados a trabajar, a cultivar y a explotar las minas. La corona española cobraba impuestos a los colonizadores pero no financiaba las expediciones, lo que llevó a los españoles en tierras americanas a endeudarse y posteriormente a saquear con el anhelo de volver ricos a España.

En el encuentro violento de españoles e indígenas los primeros estaban armados con cañones, ballestas, espadas, pólvora y armaduras, mientras que los indígenas solo tenían arcos, flechas, macanas de madera y armaduras muy artesanales, lo que hizo que las muertes de uno y otro bando fueran muy desiguales.  Más adelante la esclavización e indígenas mermó y fue reemplazada por la de los negros traídos de África. Aún así, ni los indios ni los negros se reconocieron entonces como seres humanos.

Después del periodo de conquista y de los procesos de independencia, las consecuencias de la llegada de Colón a América no se hicieron esperar. La independencia política de Europa no significó una independencia cultural: por el contrario, los rezagos de la violenta conquista traspasaron las barreras del tiempo y permearon la religión, las prácticas culturales y las visiones de mundo.

Así, Colombia ha sido desde su conquista hasta hoy un terreno de tensiones constantes entre la mirada extranjera y las huellas de un pasado que, como país, aún hoy desconocemos.

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Astrid Ávila

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